Marzo: el mes en el que nacieron todas las flores ¡felicidades má!

jueves, 17 de mayo de 2012

Minicuento: el encuentro


Todos buscamos al amor de nuestra vida, unos más otros menos, consciente o inconscientemente. El siguiente minicuento habla de que estos encuentros no son necesariamente como los imaginamos.

Mi deseo es que mantengamos la mente abierta…



El encuentro
Por Darío Jurado


Por fin miré al amor de mi vida. Lo supe al instante.

El suspiro de todos los suspiros coronó los cientos de relojes de arena que habían extinguido su tiempo y los miles de kilómetros que habían quedado atrás en mi travesía amorosa.  

Ella me miró y lo supo igualmente.

Corrió hacia mi ligera y núbil.

Sus manos lozanas se entrelazaron en los pliegues marchitos de las mías. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Los trastes sucios


Les comparto un cuento que escribí hace un par de meses con la inspiración que me deja lavar los trastes en mi casa ¡ya saben! siempre de misterio.



Los trastes sucios
Por Darío Jurado



Todo comenzó un día en que Tobías se levantó de la cama para calmar su hambre después de una ajetreada fiesta. La cabeza aún le daba vueltas cuando al entrar a su cocina notó que todos sus trastes estaban sucios sobre el fregadero.

Si bien este hecho tomó a Tobías por sorpresa dado que era un hombre en extremo pulcro, culpó a su resaca por no recordar el haber usado tanto utensilio en jornadas pasadas. Impasible, comenzó a lavar todos y cada uno de los trastes con el cuidado y amor de siempre.

Al cabo de algún tiempo su fregadero estaba limpio y los trastes en orden para ser usados cuando él quisiese.

A la mañana siguiente Tobías despertó de muy buen humor habiendo dejado atrás los malestares del día pasado. Sonriente, entró a su cocina para servirse un vaso de leche cuando observó con asombro que nuevamente todos sus trastes estaban sucios sobre el fregadero.

Tobías se extrañó sobremanera de este hecho, no pudiendo recordar que él los hubiera usado en forma alguna. Preocupado, se acercó a la pila y comenzó a recordar sus actividades del día anterior mientras lavaba sus trastes en forma lenta pero decidida.

Después de varias decenas de minutos el fregadero lucía flamante y los trastes se podían observar acomodados en cada una de las gavetas correspondientes.

Para asegurarse de no ensuciar ningún cubierto ese día, Tobías decidió salir a comer a un restaurante. La caminata le sentó muy bien y prácticamente olvidó los extraños eventos al disfrutar de ver niños corriendo por el parque y a una pareja de ancianos alimentando a las palomas insaciables.

Al regresar a su casa comprobó con gran alivio que su fregadero permanecía limpio y los trastes colocados justo como él lo había dispuesto.

Esa noche Tobías soñó con platos voladores, vasos marineros y cubiertos parlantes.

A la mañana siguiente, Tobías se despertó temprano ya sin recordar los desagradables sucesos de los días precedentes cuando al entrar a su cocina notó con horror que el fregadero se encontraba nuevamente lleno de utensilios mugrientos. Esta vez estaba seguro que él no había hecho nada por ensuciarlos. Esta situación le pareció de lo más extraña y alucinante, acaso un poco tenebrosa, pero aún con todo decidió conservar la calma, así que se arremangó la pijama y se encaminó al fregadero para enjabonar una vez más sus trastes y pensar en una solución para tan curioso caso.

Esa noche Tobías dispuso montar una guardia para descubrir quién o qué cosa era lo que originaba esta situación. Así que se hizo acompañar de un buen libro y múltiples tazas de café para permanecer despierto y desenmarañar aquel asunto.

Así dio la media noche, la una, las dos, las tres, las cinco y las seis y nada, por ningún lado aparecía la razón que diera luz a tal hecho.  Al fin Tobías se rindió y con un suspiro de alivio pensó en que probablemente el lío estaba resuelto, así que se entregó al sueño apacible que sólo se logra después de una afanosa jornada.

Esa mañana Tobías soñó con vasos voladores, platos parlantes y cubiertos marineros.

Al abrir los ojos ya entrada la tarde, Tobías quedó estupefacto al notar que de nuevo sus trastes estaban sucios sobre el fregadero; sintió un caminito de hormiguitas en su cuello y esa sensación de vacío en el cogote tan característica de los hechos sobrenaturales que ponen los pelos de punta.

Al recuperar su aliento, Tobías decidió que probablemente los trastes eran el problema, estarían hechizados o tal vez malditos, nunca había confiado mucho en ellos, al menos no como lo hacía con sus padres, el sacerdote o las moderadoras de debates televisivos, así que decidió deshacerse de ellos a la brevedad posible. Ya saben, cortar de raíz la yerba mala.

Buscó un costal de los que se usan para tirar cascajo y rápidamente echó platos, vasos, cubiertos y todo enser raro que se usa en la cocina. Presuroso, tomó su coche y manejó sin rumbo fijo por largo tiempo hasta que vio un lugar en donde tirarlos sin que nadie lo reprendiera o lo notara. Paró el vehículo y con mucha destreza, como si él se dedicara a aniquilar utensilios de cocina profesionalmente,  se deshizo de ellos.

De regreso a su casa Tobías sintió un gran alivio por haber puesto fin a tan molón problema.

Esa noche soñó con cubiertos voladores, platos marineros y vasos parlantes.

A la mañana siguiente, Tobías bajó a su cocina sólo para casi desmayarse cuando vio que los trastes yacían ahí donde el fregadero, cochambrosos y escalofriantes como siempre.

Cuando al fin pudo recuperarse de tal sobresalto pensó en que no había solución a aquel dilema. Resignado, Tobías se arremangó las mangas para comenzar a lavar los dichosos trastos.

Desde entonces Tobías se levanta muy temprano todas las mañanas para bajar a su cocina, acercarse a su fregadero y lavar concienzudamente todos los utensilios que aparecen siempre sucios y en el mismo sitio. Después de dejarlos como nuevos, Tobías los sube a su carro y se apresura a encaminarse a su exitoso puesto en el mercado local: ”Enseres Tobías, utensilios de cocina a precios ridículos”.

La gente se arremolina para adquirir cucharas, cuchillos, tenedores, platos, vasos y demás aparejos que como por arte de magia han desaparecido de los anaqueles de sus cocinas.

Ahora el único problema de Tobías es que sus sueños están llenos de utensilios de cocina parlantes.

lunes, 16 de abril de 2012

Caballo de Troya

Dicen por ahí que todo es cíclico, nada es nuevo, todo se ha dicho, ahora simplemente lo decimos de otra forma. Por ahí se puede hacer un caso acerca de las nuevas tecnologías y presentarlas como inexistentes en el pasado... Tal vez. Pero, ¿qué es el facebook? ¿Acaso no es más que un chismógrafo electrónico?

En fin, no divaguemos.

Mentes supremas con grandes orejas no ven caso alguno en "crear" nuevas artimañas para engatusar al de por sí engatusado público mexicano, al fin las magnánimas mentiras del pasado han conseguido aplastar ciudades enteras.

Si ha funcionado antes por qué no ha de funcionar ahora ¿no?

Ahí tienen el gigantesco regalo mediático de "compromisos" firmados con un "Te voy a cumplir" y caramelizados con sonrisa Colgate y fastuoso copete con gel Ego.

martes, 27 de marzo de 2012

El día que nacieron todas las flores

El 27 de marzo nacieron todas las flores y también la más bella ¡Mi madre compañeros! Así que inicio nuevamente mis publicaciones diarias después de unas merecidas vacaciones (uy si) y esta vez lo hago compartiéndoles el retrato que le hice de regalo dado que adolezco de papel moneda.

Claro que no puedo dibujarla en todo su esplendor, ningún lápiz le haría justicia. 

¡Belleza de mujer, gracias por existir!



viernes, 16 de marzo de 2012

No fallo... me atraso

Dos razones importantes me impidieron publicar jueves y viernes. Probablemente dos razones igual de importantes me impidan publicar lunes y martes. Pero aquí seguimos. Cumpliendo.

(Mensaje auspiciado por el gobierno federal de los Estados Unidos Mexicanos).

miércoles, 14 de marzo de 2012

Del spring break y el apocalipsis zombie


¿Qué sucedería si un apocalipsis zombie comenzara en época de spring break? ¿Cómo se podría identificar a los infectados de los no infectados?

Como yo sé que estas interrogantes te tienen tumbado de cabeza, decidí quitarte el martirio ¡Aquí la respuesta!


De relatividad del cerebro

lunes, 12 de marzo de 2012

Nieve

Un minicuento para cumplir con la manda de publicación diaria, o sea, de lunes a viernes.

¡A cumplir aunque nadie lea!

Nieve
Por Darío Jurado


Anita no conocía la nieve, por eso cuando su madre le prometió llevarla a la alta montaña para que la conociese dejó de pensar en todo lo demás y se obstinó en cómo sería aquella misteriosa materia.

La había encontrado apenas nombrada en libros: “los hombres caminaron entre la nieve”, “el jolgorio comenzó cuando se aventó la primera bola de nieve” o “Juanito compró una nieve de limón”, nada que le indicara su esencia enigmática. Su madre, mientras tanto, sólo se limitaba a decir que era “fría”.

Al fin llegó el esperado día.

Anita y su madre se levantaron temprano para tomar el camión que las llevaría a las faldas de la montaña en cuya cima encontrarían la preciosa sustancia.

Anduvieron por horas hasta que por fin a lo lejos divisaron la preciosa mancha blanquecina. Anita se avalanzó hacia aquella visión muy a pesar de los gritos desaforados de su madre que le suplicaba que la esperase.

Y es que lo que Anita no sabía es que en aquel escarpado pico había aberturas que podían significar abismos. Y eso mismo halló apenas pisó la engañosa superficie nívea.

¡Qué blanca es! Pensó, mientras caía libremente en medio de copos y destellos helados.  

viernes, 9 de marzo de 2012

El abandono


El abandono...

¡Pues sí mis estimados! (refiriéndome a mi, el changuito que habita en mi cabeza y uno que otro perdido que cayó en este blog por equivocación), hoy renuevo mi compromiso bloguero con el firme propósito de hacer al menos una publicación por día ¿Cómo de que no caray! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Voto por voto, casilla por casilla! ¡Se ve, se siente, el papa está presente!

No más abandono querido blog, a través de ti, contigo, encontraré el camino…

jueves, 8 de marzo de 2012

Día internacional de la mujer

Un problema añejo con divergentes opiniones... La pregunta es: Si todos somos humanos ¿dónde queda el género?
¡Felicidades en su día!