Hace quince años mi papá me dijo que me iba a morir de
hambre si estudiaba artes visuales. Era el invierno de 1999 y yo estaba por
elegir mi carrera, era un adolescente como todos, tenía ilusiones y sueños. Muchas
de las cosas alrededor de mi existencia eran inciertas, pero tenía algo claro, y
eso era a qué quería dedicarme por el resto de mis días.