Todo salió bien. La había invitado a salir y me había dicho
“sí”. Pasé por ella hecho un manojo de nervios y apenas pude guardar la
compostura cuando apareció, sonriente y hermosa, como en mi mejor sueño.
Una amalgama holística trágico-cómico-musical de narraciones, anécdotas, monos y otras chuchadas.